viernes, 7 de marzo de 2014

La secta de Osho

Entre los años 1981 y 1985, Bhagwan Shree Rajneesh, el maestro espiritual hindú más conocido como Osho, instaló una comunidad en Oregon, Estados Unidos. El lugar, que recibía miles de visitas año, se transformó en una lucha política estatal, ya que sus residentes querían transformarlo en la ciudad de Rajneeshpuram. Para lograrlo, llegaron a realizar conductas delictivas como, por ejemplo, el bioataque con Salmonella a la ciudad de The Dalles. Por otra parte, el líder religioso es criticado debido a que, a pesar de profesar la austeridad económica, llegó a poseer 94 Rolls Royce.

En la marea de turbantes


Los católicos tienen El Vaticano, los musulmanes, La Meca. Y los sijs, Amritsar. Cada año acuden por decenas de miles a esta ciudad del Punjab indio (recibe más visitantes que el Taj Mahal de Agra) para postrarse ante el más sacrosanto de sus gurdwaras,como llaman a sus lugares de culto: el Harmandir Sahib, es decir, el templo de Dios, más conocido mundialmente como Templo Dorado.
Es objeto de fervor para los 23 millones de adeptos de esta religión monoteísta que combina elementos del hinduismo y del islamismo. Aunque el lugar justifica por sí solo el viaje de 480 kilómetros desde Delhi: basta de sobra para redimir a ojos del visitante esta ciudad de 1,1 millones de habitantes, a primera vista más bien cochambrosa. Al llegar a Amritsar, por tanto, mejor tomar sin más dilación un rickshaw para adentrarnos por el polvoriento casco viejo y aproximarnos, en medio de un flujo intenso de peregrinos y de un oleaje de turbantes, al santo lugar.
Antes de entrar, primero hay que dejar fuera los zapatos, limpiarse los pies en un pequeño estanque y cubrirse (hombres y mujeres) la cabeza con un pañuelo. Ya está uno listo para mezclarse con la muchedumbre y franquear, apretujado, una de las puertas que dan al recinto. Son cuatro, una por cada punto cardinal: simbolizan la universalidad del lugar, que pretende ser, como el sijismo mismo, abierto a todos y desde cualquier procedencia: a todas las razas, creencias o clases sociales.
Al irrumpir en el gran recinto, totalmente a cielo abierto, la sensación es impactante: con su parte superior cubierta por placas de oro y su base de mármol blanco impoluto, el templo central brilla al sol, islita resplandeciente en medio de un gran estanque, la Piscina del Néctar (amrit,en sánscrito, que dio su nombre a la ciudad). En torno al agua, miles de peregrinos, ellos con los turbantes, ellas con el sari, deambulan (en el sentido de las agujas del reloj) por un ancho camino de circunvalación también de mármol. Se viene en familia, pero la atmósfera casi mística no impide a los niños corretear y gesticular, mientras los padres cogen el móvil para sacarse la foto. Retratarse con uno de los (poquísimos) visitantes extranjeros está muy de moda: los sijs son muy cordiales con el que viene de lejos para visitar su lugar más venerado.

El Jedismo


En los censos australianos, los encuestadores quedaron atónitos cuando, como respuesta a la pregunta "¿Qué religión practicas?", los encuestados dijeron "Jedismo". Ellos se referían al grupo religioso Jedi, perteneciente al universo de la película Star Wars. George Lucas, creador de la serie cinematográfica, se inspiró en religiones celtas y en el Shinto, religión japonesa. En el año 2001, el "Jedismo" se transformó en la cuarta religión del Reino Unido: según el censo, 390.000 personas la practicaban.

Bob Esponja tiene una iglesia?

Este culto, formado en el año 2004, tiene como principal deidad al dibujo animado Bob Esponja. Su doctrina se basa en la absorción, lo amarillento y la porosidad como principales características de sus seguidores. Estos basamentos se traducen en valores como la simpleza, confianza autoestima, compromiso, integridad, generosidad y tenacidad. Uno de los objetivos de la iglesia es llegar a tener una organización centrada.

Entierros budista por correo en Japon


Algunos templos budistas de Japón han sido criticados por ofrecer un servicio que consiste en recibir por correo las cenizas de un difunto para que sean "enterradas". . 

Este método, que se publicita en internet como sencillo y barato, está siendo motivo de un enfrentamiento legal entre los responsables de los templos y las autoridades locales, que en principio lo prohíben, informó hoy el diario Asahi. 

El templo de Nyubutsuji, en la localidad de Iyo (sur), ofrece esta solución desde 2011 por 55.000 yenes (380 euros) e incluye el almacenamiento de las cenizas durante 50 años. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Una religión extraña

Nuwaubianismo

Es una secta religiosa que se deriva de la Nación del Islam y de los musulmanes negros. Fue fundada por Dwight York, músico, escritor y líder nacionalista afroamericano condenado por abuso sexual infantil, quien también es su dios y la reencarnación de Melquisedec, el arcángel Gabriel y Jesús. Además, creen que los blancos han hechizado a los negros para mantenerlos sumidos en la ignorancia.
También mantienen creencias como que los negros descienden de una especie extraterrestre (los annunaki), de piel verde porque tenían magnesio en la sangre, pero al entrar en la atmósfera de la Tierra, el magnesio fue reemplazado por hierro, de allí surgiendo el color negro en la piel. Y también que los blancos fueron criados como carne por una especie de extraterrestres reptiloides, siendo la Venida de Cristo esperada por los cristianos realmente el regreso de los raptores, que van a cosechar la carne blanca

Tribunal en Malasia prohíbe a cristianos utilizar el término "Allah"

Un tribunal en Malasia prohibió al Semanario Católico Herald Malaysia de la diócesis de Kuala Lumpur (Malasia), el uso de la palabra ´Allah´ para referirse a Dios en sus publicaciones  alegando que es de uso exclusivo de los musulmanes.

El término ´Allah´ es utilizado en todo el mundo por los cristianos árabes y desde hace 400 años es parte del contenido de la 
Biblia en malayo.

El veredicto emitido por el Tribunal de Apelación “viola el derecho a la libertad religiosa y la libertad de expresión consagrados en la Constitución”, señaló el Director del semanario, el P. Lawrence Andrew para la Agencia Fides, y dijo que se vive entre los cristianos una “gran decepción” por esta sentencia “injusta y perjudicial para los derechos”.

1100 millones de descreídos


Algo más de 16 de cada 100 habitantes del mundo, exactamente 16,3, no se identifican con ninguna de las religiones existentes. Son el tercer grupo de población en el paisaje religioso global que ha diseñado el think tank estadounidense Pew Center. Se trata de un mapamundi con el tamaño y la distribución de decenas de confesiones que van desde el cristianismo o el islam —las dos principales, en ese orden— hasta los zoroástricos (o parsis), los jainistas y los seguidores de Tenrikyo, la secta más influyente de Japón, pasando por yazidíes, rastafaris o cienciólogos: en el informe Pew hay sitio para todos.
Los 1.100 millones de descreídos que hay en el mundo, casi tantos como católicos, no son necesariamente ateos, subraya el estudio, sino simplemente individuos que pueden albergar sentimientos espirituales o de trascendencia pero no se identifican con ninguno de los sistemas existentes. “Los límites entre creyentes, personas que se adhieren a los dogmas, los aceptan, y religiosos, gente con sentimientos espirituales o una cierta dimensión de profundidad, son difusos”, señala el teólogo y filósofo Manuel Fraijó, que imparte Historia de las Religiones en la UNED. Abunda en la idea Juan José Tamayo, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: “Se trata de una desafección institucional; no supone una renuncia a las creencias, la experiencia religiosa personal o las opciones éticas. Ese 16% de desafectos institucionales pueden experimentar sentido de la trascendencia, espiritualidad, actitudes religiosas y valores éticos de manera espontánea y gratuita, es decir, al margen de las instituciones, que son el fracaso de la religión porque dogmatizan mensajes éticos y los mercantilizan”.

Latinos al islam


6 tipos de ateísmos descubiertos

Dos doctorandos de la Universidad de Tennessee, Christopher Silver y Thomas Coleman, después de entrevistar a 59 personas, han establecido seis categorías claramente diferenciadas de no creyentes:

1º.- Agnósticos buscadores. Dudan de la existencia de Dios y de que haya vida después de la muerte, pero tienen la mente abierta a la trascendencia. Reconocen los límites del conocimiento y la experiencia de los seres humanos. Abrazan la incertidumbre como punto de partida.
 
            2º.- Ateos ritualistas. No creen, pero se adhieren a las enseñanzas rituales de algunas tradiciones religiosas. Entienden la religión más como un modo “de vivir y de alcanzar la felicidad en el más acá que como un camino a la liberación trascendente” en el más allá. Participan en ritos, ceremonias, eventos espirituales o religiosos, festividades. Su participación puede entenderse en base a la tradición o como forma de conectar con el “profundo simbolismo” inherente a ellos.
 
            3º.- No teístas. La religión no juega ningún papel en su cosmovisión, y de hecho, no sólo no manifiestan interés alguno en ninguna religión, sino tampoco en el movimiento ateísta o agnóstico. Religiosamente hablando, son neutros.
 
            4º.- Ateos/agnósticos intelectuales. Buscan información y estimulación intelectual sobre el ateísmo. Debaten y argumentan haciendo uso profuso de las nuevas tecnologías de comunicación. Están versados en libros y artículos sobre religión y ateísmo, que citan en sus debates.
 
            5º.- Activistas ateos. No sólo no creen en Dios, sino que creen que la sociedad estaría mejor si aceptara su manera de pensar y siguiera su ejemplo, lo que les lleva a un auténtico “proselitismo ateo”. Tienden a hacer causa común con determinados lobbies como el homosexual, el feminista o de temática medioambiental.
 
            6º.- Antiteístas beligerantes. Manifiestan su abierta oposición a la religión y a las creencias religiosas. “Definen la religión como ignorancia y creen que cualquier individuo o institución asociada a ella son retrógrados o perjudiciales para la sociedad”. Aceptan el recurso a la violencia, en la creencia de que “las evidentes falacias de la religión deberían ser abordadas agresivamente”. Aspiran a eliminar las religiones de la vida pública. Son los que yo –no los doctorandos- he llamado en alguna ocasión “teófobos”  y más que no creer en Dios parecen odiarlo.
 
            Los investigadores aseguran que aspiran a clasificar hasta treinta y dos tipos de agnóstico/ateos. No sé cómo les quedarán tantos tipos diferentes; los seis presentados me parecen una esquematización bastante acertada de la realidad existente en el movimiento agnóstico/ateo tal como se desenvuelve en la actualidad.